Miedo A Socializar: Origen, Características, Causas, Tratamientos

El miedo a socializar también llamada trastorno de ansiedad social, es un trastorno de ansiedad generalizado caracterizado por el miedo a la mirada de la otra persona. Como esta forma de fobia puede ser particularmente incapacitante en la vida profesional y familiar, se recomienda combatirla lo antes posible.

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Cuando se padece del miedo es muy normal que las actividades más sencillas que se hacen a diario como conversar con un vecino, ir a una entrevista de trabajo se activen. En estas situaciones cotidianas, todos podemos sentir incomodidad, incluso tensión interior. Esta ansiedad, que puede equipararse con miedo escénico o timidez, no es patológica. Pero cuando la aprensión se convierte en miedo de pánico, y estamos completamente tetanizados en nuestras relaciones con los demás, es fobia social. Enfermedad ansiosa que afecta a entre el 4 y el 5% de la población.

Los orígenes de la fobia social

Al igual que con la mayoría de los trastornos mentales, la fobia social no es el resultado de una sola causa, sino el resultado de una combinación de factores, que en la mayoría de los casos se relacionan con la actitud, hacia ciertas experiencias ya sean buenas o malas vividas.

 “No hay un temperamento específico que predisponga claramente a la fobia social. Es importante decir que muchos paciente tienen una tendencia a la sensibilidad muy alta. Además, los rasgos comunes, como la inhibición o el perfeccionismo, se pueden encontrar en los afectados. Por lo general, son muy exigentes consigo mismos y, al tener dificultades para soportar el fracaso en sus relaciones con los demás, a menudo caen en la depreciación (“Yo chupo”, “Nunca lo lograré”…). Su sentido de la autocrítica es acérrimo”, explica Laurie Hawkes.

Para estas personalidades más vulnerables, es cuando se añade una actitud educativa que no es alentadora y/o un evento traumático que el riesgo de caer en la fobia social se vuelve muy alto. Lo ideal, para que puedan evolucionar serenamente, serían, desde la infancia, padres que los entiendan y no los ridiculicen, dice Laurie Hawkes. Deben ser empujados sin exceso. Si están demasiado preservados o sobreprotegidos, se convencen a sí mismos de que son demasiado frágiles para enfrentarse al mundo.

Es necesario fomentar sus experiencias sociales para fortalecer su confianza en sí mismos. El ejemplo dado por los padres, y la información que proviene de él, son todos pequeños factores que pueden promover el desarrollo de la fobia social. Esto es particularmente cierto en el caso de las familias que viven en aislamiento, que nunca invitan a nadie, que nunca envían a sus hijos a campamentos de verano.

Al igual que una experiencia traumática en la infancia o la adolescencia. En el caso de los sociófobos, esto no es necesariamente un acontecimiento importante”, añade Laurie Hawkes. Puede ser una burla en clase, una caída en público, una situación de injusticia… “En todos los casos, un episodio de humillación, cuyo recuerdo ha condicionado el cuerpo, significando que la situación es peligrosa, y que debe ser evitada. Esta explicación se encuentra en el 20% de los casos de fobia”, dice Antoine Pelissolo.

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Características

  • La fobia social corresponde a un miedo excesivo e irracional a los ojos de los demás: las personas que la padecen están extremadamente ansiosas por hacer el ridículo en público, temen ser juzgadas erróneamente por sus colegas, sus familiares.
  • Tratan de evitar todas las situaciones que, a sus ojos, presentan un riesgo de humillación: en particular, tienen grandes dificultades para hablar en público, incluso para defender una opinión o un proyecto que les llegue al corazón.
  • A largo plazo y en ausencia de tratamiento, la fobia social puede retrasar el desarrollo profesional, pero también llevar al aislamiento, la baja autoestima y la depresión.

Síntomas de fobia social

  • Ante una situación de ansiedad, la persona con fobia social es tomada con pánico y miedo incontrolable, que puede estar acompañado de síntomas característicos de un ataque de ansiedad, como mareos, palpitaciones, sudoración, temblores e hiperventilación.
  • El tartamudeo y el rubor son otras posibles manifestaciones de la fobia social, como lo es la sensación de estar tetanizado.
  • En raras ocasiones, también se puede observar una pérdida del conocimiento.

También puede presentar:

  • Manos sudorosas.
  • La experiencia del inmenso deseo de huir.
  • Pulso de aceleración.
  • Emita palabras que se entrecruzan.
  • Qué oscura es tu mente.

Causas

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La fobia social puede ser el resultado de una combinación de varios factores:

  • Trastornos hormonales (niveles anormales de cortisol, llamada “hormona del estrés”).
  • Disfunción de ciertos neurotransmisores como la dopamina.
  • Sobreprotección paterna durante la infancia del sujeto.
  • Evento traumático en el pasado
  • También se sospecha de factores genéticos, ya que el riesgo de padecer fobia social parece mayor cuando un familiar cercano ya la padece.

Tratamiento al miedo de socializar

  • Se recomienda seguir la terapia para superar la fobia social lo antes posible: la terapia conductual y cognitiva (TCC), por ejemplo, puede funcionar muy bien.
  • En grupos o en sesiones individuales, le permite enfrentar gradualmente situaciones de ansiedad para aprender a controlar su miedo.
  • Es bueno saberlo: la realidad virtual se utiliza cada vez más en esta forma de terapia.
  • Un psicoanálisis también puede dar sus frutos: le permite profundizar en su pasado para encontrar el origen exacto de la fobia social.
  • Los medicamentos, como ansiolíticos o antidepresivos, también se pueden usar en paralelo, pero esto no es sistemático.

La timidez y la confianza son fundamental

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Generalmente las personas que padecen de esta fobia son aquellas que son muy reservadas, tímidas, por lo que los terapeutas recomiendan asistir a terapias que favorezcan la seguridad en los individuos, para ello, y su relación con el resto del mundo es necesario:

  • Establezca y reconozca aquellas situaciones que causan su timidez que desde una simple conversación hasta expresar algún sentimiento hacia el sexo opuesto.
  • Analice la situación y trate de hacer una lista que lo ayuden a superar esta situación.
  • Haga un plan para resolver cada problema y, si es necesario, busque ayuda de un psicólogo.
  • Implementar el plan, comenzando con el conflicto más simple.
  • Para cobrarles la paliza usted puede aumentar gradualmente su confianza.
  • Evite las acciones que producen miedo y deshágase del miedo.

Superar la fobia social

  • “La fobia social a menudo tiene un discurso interno muy auto acusatorio.
  • Está buscando el más mínimo error.
  • En situaciones sociales, está dividido entre su miedo y su autocrítica. Así que nunca se aprovecha de ello.
  • Bajo estas circunstancias, ninguna experiencia puede beneficiarla y servir de estímulo para la próxima”, dice Laurie Hawkes.
  • Así que el primer paso para sanar es la aceptación”.
  • Más aún, añade, que la trampa que a menudo se les tiende es la de la racionalización, que consiste en decir: “No es peor así, estoy bien solo, los demás no valen la pena”.
  • Aprender a amarse a sí mismo, a ver sus cualidades, a mirarse con bondad para aceptar exponerse a las del otro.

En una segunda etapa, la técnica de exposición a situaciones temidas es necesaria. Al igual que otros trastornos de ansiedad”, explica Pelissolo, “las terapias conductuales y cognitivas (TCC) son las más interesantes. Y para realizar los ejercicios, las terapias de grupo son las más apropiadas”.

  • En primer lugar, someterse a los ojos de otros pacientes, luego repetir situaciones de la vida real, un enfoque que debe ser gradual, pero que da excelentes resultados.
  • ¿Y si la fobia es realmente demasiado fuerte?
  • El psiquiatra defiende la causa del tratamiento con drogas”.
  • Al igual que con la depresión o la agorafobia, los efectos de los antidepresivos no son inmediatos y requieren al menos de 4 a 6 semanas para estar bien establecidos.
  • Se manifiestan en una disminución de la aprehensión, una reducción de los síntomas de ansiedad en situaciones sociales y, por lo tanto, una mejora progresiva de la calidad de vida.

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